Las estadísticas lo gritan: la vida debería ser común. Los telescopios lo confirman: los mundos son incontables. Pero el cielo sigue callado. La ciencia rastrea señales, mide atmósferas, calcula probabilidades… y sin embargo, todo apunta a una conclusión inquietante: la inteligencia podría ser solo un destello fugaz en un cosmos indiferente.
El Léon Thévenin no es un mito: es el único buque capaz de reparar los cables submarinos que llevan el 99 % del tráfico digital del continente. Detrás de él hay un sistema global dependiente de infraestructuras físicas que pueden romperse con una tormenta o un error humano. Su historia expone una verdad incómoda: nuestra era digital pende de hilos que nadie ve, y que solo un barco puede volver a unir.
Ocho de cada diez personas abandona sus propósitos antes de febrero. No es falta de fuerza de voluntad, sino de estrategia. La psicología del comportamiento revela que el problema está en cómo planteamos el cambio… y que “hacer trampas” puede ser la clave para mantener nuevos hábitos.
Un estudio arqueológico en la villa romana de Noheda, en Cuenca, ha revelado una brecha alimentaria tan marcada como reveladora: mientras los terratenientes se permitían carne joven y vino importado, esclavos y campesinos subsistían con animales viejos y carnes duras. Comer también era una cuestión de clase.
En un laboratorio de Viena, una diminuta burbuja acelerada con láser alcanzó el 99 % de la velocidad de la luz. No viajó en el tiempo, pero mostró de forma directa cómo la relatividad transforma la masa y pone a prueba nuestra intuición sobre espacio y tiempo.
Un estudio longitudinal realizado en Singapur advierte que la exposición a pantallas antes de los dos años se asocia con cambios en redes cerebrales clave y con un mayor riesgo de dificultades cognitivas y ansiedad en la adolescencia. La investigación refuerza la importancia de regular el uso temprano de dispositivos digitales.
El fósil atrapado en la cueva de Altamura guardaba una pista que nadie había podido estudiar hasta ahora. Su nariz, una de las mejor conservadas de Europa, no muestra ninguna adaptación interna al frío. El dato contradice décadas de teorías sobre la respiración neandertal. Y abre una nueva forma de entender cómo sobrevivió esta especie en los climas más duros del Pleistoceno.
En la meseta tibetana, China está probando una alternativa radical a las baterías de litio: almacenar energía en aire líquido. Una megaobra solar en Qinghai utiliza física criogénica y reciclaje de calor para resolver el gran problema de las renovables: la intermitencia.
En Pekín, el Ejército Popular de Liberación desplegó su tríada nuclear completa, misiles intercontinentales, submarinos y bombarderos estratégicos. Sin embargo, el verdadero centro de atención no estuvo en los tanques ni en las ojivas, sino en la estrategia tecnológica que convierte al software y la inteligencia artificial en el corazón de la nueva doctrina militar china.
Mientras Europa fragmentó la propiedad rural tras revoluciones y reformas, Escocia mantiene una anomalía histórica: solo 421 terratenientes poseen cerca del 50% del suelo rural privado. Una herencia del feudalismo que ha sobrevivido siglos y hoy plantea dilemas democráticos, sociales y económicos.
El veneno no es un accidente de la naturaleza, sino una innovación evolutiva refinada durante millones de años. Lejos de ser un simple cóctel letal, es una herramienta biológica precisa, moldeada por la selección natural para cazar, defenderse y sobrevivir en entornos hostiles.
Aunque Marte no tiene un campo magnético global como la Tierra, sí presenta auroras. No son visibles a simple vista ni se concentran en los polos, pero su estudio ha permitido reconstruir la historia atmosférica del planeta y entender cómo el viento solar transformó su clima para siempre.
Una roca perforada por el rover Perseverance en un antiguo lago marciano contiene una combinación química que, en la Tierra, suele asociarse a la actividad de microbios. La NASA pide cautela, pero reconoce que es la evidencia potencial de vida antigua más sólida detectada hasta hoy en Marte.
Gotas de lluvia teñidas de rojo intenso han provocado miedo, teorías apocalípticas y desconcierto científico a lo largo de la historia. Aunque su aspecto resulta perturbador, la llamada lluvia roja tiene explicaciones naturales bien documentadas y se ha convertido en una señal indirecta de los cambios ambientales globales.
La microgravedad y la radiación no solo debilitan músculos y huesos. Un experimento en la Estación Espacial Internacional muestra que los viajes espaciales alteran el ARN de las células, un cambio profundo que ayuda a entender por qué el espacio acelera procesos asociados a distintas enfermedades.
Aunque la inflación baje en las estadísticas, la sensación de que “todo está caro” persiste. La economía conductual explica por qué el malestar al pagar no desaparece al ritmo del IPC: la memoria de las subidas, el estrés acumulado y el llamado “dolor de pagar” dejan huella emocional en el consumo cotidiano.
No orbita ninguna estrella y viaja solo por la galaxia, pero está creciendo como si acabara de nacer. Un planeta errante observado con el James Webb y el Very Large Telescope está devorando seis mil millones de toneladas de gas y polvo por segundo, el episodio de “hambre cósmica” más intenso jamás visto en un mundo de masa planetaria.
Dormir y moverse siempre a horarios similares no es solo una cuestión de orden. Un nuevo estudio científico demuestra que mantener rutinas estables de sueño y actividad reduce el riesgo de demencia en adultos mayores y protege la salud cerebral a largo plazo.
Cuatro ratones viajaron al espacio durante dos semanas. Uno regresó y semanas después tuvo crías sanas. Puede parecer un detalle menor, pero es una de las señales más claras hasta ahora de que la reproducción de mamíferos podría sobrevivir a la experiencia espacial.
Ni siquiera el consumo moderado está libre de riesgos. Una nueva revisión científica internacional concluye que el alcohol puede dañar la salud cardiovascular incluso en pequeñas cantidades, aumentando la probabilidad de arritmias, hipertensión e infartos. La evidencia refuerza una advertencia cada vez más clara: no existe un consumo seguro.